jueves, 27 de agosto de 2015

Te crees que sólo eres una niña y eres una súper guerrera

Estas fueron las palabras que le salieron a Ernesto cuando salimos del hospital y que aunque su intención no era hacerme pensar en ellas me han llevado a darme cuenta de muchas muchas cosas.

Ya os dije que este verano estaba siendo diferente, extraño, no de los mejores de mi vida y eso que no sabía yo la que se me venía encima.

Creo que os hablé de esto en alguno de mis posts pero os haré un resumen. Este verano cambié de tratamiento y mi oncóloga decidió probar a volver a ponerme en dosis mínimas el tratamiento que el año pasado me había sentado mal pero que como estaba fuerte y las dosis serían mínimas pues que era una nueva forma de atacarlo.

A pesar de mis comunes dolores de huesos y náuseas, yo estaba feliz con este tratamiento que estaba dejándome llevar una vida más o menos normal (vamos, que estaba estupenda). Lo único que puedo reprochar es que me tocaba ir semanalmente al hospital pero ya me conocéis y para mi visitar el Marañón es a veces hasta terapéutico.

Os reiréis cuando os diga que el día anterior de tener mi revisión le confesé a mi oncóloga (sólo a ella porque me une algo especial a ella y sólo quería que ella lo supiera) que me preocupaban los resultados del TAC. ¡Ya me podía dar por adivinar los números de la lotería!

Efectivamente en la revisión de ayer me contó que había una nueva manchita en hígado a la que había que atacar YA y que para hacerlo sin que se escapara nada habían decidido hacerme una biopsia en el hígado. 

Después de los mil dibujos que la doctora me hace para explicarne la nueva quimioterapia que pensaban ponerme y tratar de tranquilizarme recordándome que la prueba que me iban a hacer ya me la habían hecho hasta en tres ocasiones en el pecho, yo sólo pude apoyar mis codos en su mesa y llorar, llorar y llorar mientras decía en alto "no he entendido nada. ¿Por qué otra vez?".

Sí no fuera por mi familia y por mi doctora yo seguiría llorando en aquella consulta. 

"Vamos Olga, sí esto es una prueba más y siempre contamos con que pueden aparecer nuevas piedras y hay más tratamientos que tendremos que ir probando". Me abrazaron y salieron de aquella consulta dejándome con mi doctora a la que abracé y reabracé y que me susurró al oído "Vamos a pelearlo Olga, vamos a por ello, te lo prometo".

Cualquiera le discute. Sequé las lágrimas y salí. Mi padre, siempre coherente, me recordó que hemos pasado por peores momentos; mi madre en estos momentos suele apretarme el brazo, darme besos y ponerme nerviosa, pero sí no lo hiciera no sería ella; mi hermana me abraza y guarda silencio pero de ella es lo que necesito porque cuando rompe su silencio me hace reír con alguna tontería y enseguida me enfado; y Ernesto me sermonea y empieza a hablarme de héroes, de villanos contra los que luchar y de meterse en una guerra que sé que ganará durmiendo en el incómodo sofá de una habitación de hospital organizando las visitas que recibiré.

Después de informar a mi gente con grabaciones de audio con la voz entrecortada (no me apetecía dar malas noticias, reconocer que las cosas de alguna forma no van tan bien) llegué a mi casa a llorar, a dormir y sobre todo a digerir las noticias.

Como os imaginaréis mi gente se organizó para contestar a los whats app, para no llamar (sabían que hablar no me apetecía) y esta vez les tocó visitarme a María, Nico, Yara y Raquel. A todos gracias por estar ahí y sobre todo por entenderme y no enfadaros sí aún no sé cuál es la forma en la que debo actuar.

Después de mi propia reflexión entendí qué es lo que me pasaba. Los que estéis pasando un trance parecido os preguntaréis por qué después de tantas cosas que ya he pasado me da tanto miedo una biopsia pero es porque esta vez no ha sido una prueba que me hacen mientras estoy en el hospital sin darme casi tiempo a pensar. Esta vez he venido a casa y esta noche vuelvo al hospital.

Es como un torero al que le pilla el toro. Sí se despierta ya con la cogida no le ha dado tiempo casi a pensarlo, en cambio en mi caso, estoy en la barrera y me dicen "métete en la plaza que aunque te va a pillar el toro, todo va a ir bien".

En fin, de una u otra forma no me queda otra por mi, por los míos y por vosotros (vuelve la vena gitana): ¡con fuerza, y a por el toro!


miércoles, 12 de agosto de 2015

Maldito verano

El verano siempre ha sido una de mis épocas del año favoritas. En mi caso y hasta que me hice mayor se basaba en  pasar dos meses en casa de mis abuelos con mis primos, tíos...competir con mis amigos en quien pasaría más días en nuestro adorado Guardamar, en que los días de fiestas nos juntáramos la mayoría de la pandilla, en exprimir todos los días al máximo y pelear con mis padres acerca de la hora de llegada.

Por desgracia crecemos y algunos cambian Guardamar por otros destinos, otros no pueden más que sacar una semana de los tres meses que antes duraban nuestras vacaciones y es muy difícil coincidir. Ya me empezaste a caer mal verano.

Me pongo mala y a pesar de que me encargué de hacerlo lo más llevadero posible...en mi cabeza, mi querida cosa (mote cariñoso que puse a mi peluca) , que mis botellones consistían en coca cola y trinaranjus y que la mayoría de mis amigos no estaban...me volvían a recordar lo que cuesta hacerse mayor.

El verano del 2014 lo empecé tras 40 días ingresada en el hospital y aunque lucia un tipazo...que mis amigos de Rivas  tuvieran que cambiar su destino playero por la sierra madrileña...en serio verano, te odio.

Pero a pesar de todo, mi padre dice que tengo una extraña manera de reponerme de las situaciones negativas.

Por sí quedaba alguna posibilidad de reconciliarme contigo, este año has hecho que hiciera un calor insoportable y que estar en Madrid diera más rabia todavía que otros años, tuve que abandonar a cosa muy pronto por el calor y verme a lo "teniente O'neill" demasiado pronto...me ha costado, la verdad.

Pero he de decirte, amigo, que aún así, te gano. Resulta que la nueva químio que me están poniendo, que fue la que el año pasado me tuvo tan malita, me está funcionando, y aunque me la están dando en dosis mínimas, mi cuerpo está respondiendo y yo...estoy feliz.

Mis queridos bujarrakas han sacrificado de nuevo la playa por la sierra y picaduras de mosquitos y yo...he disfrutado cada día.

Mi familia me ha regalado momentos en Guardamar que no se me ocurre olvidarlos.

He conseguido reunirme con mis amigos, y aunque fuéramos 4 gatos...no necesitaba más.

Ernesto sigue allí y yo luchando con el calor.

Sabes que te digo, que creo que el Otoño me cae mejor! 




martes, 7 de julio de 2015

El Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, mi amigo el Doctor Jesús Sánchez Martos

La gente que vale, que es profesional en lo suyo y que encima son buenas personas merecen que les pasen cosas buenas o que al menos en algún momento de sus vidas sean reconocidos.

Quiero aprovechar este post para darle la gracias y explicarle lo orgullosisima que estoy de él.

Mi querido Doctor Estímulina lleva toda mi vida al otro lado del teléfono esas noches en las que mi madre histérica le llamaba para explicarle que la fiebre a pesar de la medicación no bajaba; porque sí no lo he contado aún...cuando tenía tres años me hizo una fotocopia del culo (y no os imagináis lo que quema aquello); porque desde que empecé a estar "malita" decidió darme la mano y prometerme que estaría a mi lado, como siempre, y con ello incluía llevarme desde mi casa al hospital a toda velocidad con el único fin de que me atendieran en el hospital o que mi madre siga llamándole a día de hoy a horas intempestivas porque la fiebre no baja (y además se queda pendiente hasta que te recuperas); porque es capaz de mover Roma con Santiago para que volviera desde Guardamar al Gregorio Marañón en una ambulancia adecuada; ha estado a los pies de mi cama día tras día a pesar de que el ingreso durará más de un mes; porque se ha peleado con quien haya hecho falta para que yo estuviera lo más agusto posible (dentro de lo que cabe en un hospital); y porque es capaz de ir a donde sea y a la hora que sea con tal de conseguirme un donuts (a pesar de que eso no fuera lo más recomendable médicamente pero sí lo que me haría más feliz).

Además de todas las virtudes profesionales que tiene sobre todo quiero destacar su empeño en humanizar la atención hospitalaria que en mi opinión ayuda mucho más de lo que nos podemos imaginar.

Gracias Dr. Jesús Sánchez Martos por cuidar de mi familia, por encargarte de mi mami cuando más te necesitaba y por enseñarme lo importante que es eso de la Estímulina.

Sólo espero que todo el mundo incluya la famosa estímulina en su vida (porque un Sánchez Martos en cada vida es complicado) y es que pese a lo que muchos me critiquen, un abrazo a tiempo...es la mejor medicina.

Y gracias porque cada día estoy más orgullosa de ti y es que es imposible no estarlo. Lo celebraremos como sólo tu y yo sabemos.

Suerte en esta nueva aventura en la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid y no te preocupes que prometo estar a tu lado.

Te quiero 

Olgada: Me da igual el cargo que te otorguen y sí mi fiebre sube sin parar (como el pasado miércoles) mi madre seguirá llamándote a la hora que sea para que nos expliques qué debemos hacer y tú como siempre...al otro lado del teléfono.



sábado, 4 de julio de 2015

Para todos los Ernestos...

Aún no sé cómo perdonarme el no habérselo escrito el día de su cumple y antes de que me critiquen explicaré que tiene más derecho que nadie a un post en un blog que trata el cáncer de mama.

Me explico. Alguien se imagina a Adán sin Eva?? A Marco Antonio sin Cleopatra?? A Jane sin Tarzán?? A Romeo sin Julieta?? O incluso a Rachel sin Ross?? (Sí vais a buscar algún nexo de unión entre ellas no lo hay, es una simple y aleatoria lista de parejas en las que es imposible imaginar al uno sin el otro). 

Pues cuando tienes una enfermedad como la mía es difícil imaginarte un día a día sin el apoyo de tu pareja; sin su sonrisa cuando tú lo ves todo negro; sin su necesidad de aprender nociones básicas de enfermería para ser el mejor de tus enfermeros; que sepa decirte un convincente "vamos bonita" cuando tú crees que no puedes más; porque se convierte en el mejor motivo para ponerte guapa a pesar de tener que llevar la dichosa peluca; porque cambia cualquier plan por estar conmigo; porque se convierte en la mejor compañía con una paciencia incesante en cada sala de urgencias o radiografía....

Eso es exactamente por lo que yo creo que no podría definirme sin hablar de Ernesto: PORQUE NO SOMOS CASI NADA EL UNO SIN EL OTRO; porque pensar en uno es casi, casi pensar en los dos; porque a pesar de que esté horrible como una pelonchi él aún me mira como sí estuviera tan bonita como el primer día; porque me mira, se ríe y me hace reír; porque en mis días tristes me hace imaginar como seremos de abueletes y juntos, siempre juntos; porque sin ser padre ya sabe lo que es dormir con un ojo medio abierto por sí necesito algo; porque aún después de casi 7 años ya juntos y de casi 2 y medio de enfermedad no ha dejado de estar al pie del cañón nunca y sí le preguntas el por qué responde con un "PORQUE TE QUIERO" que ni en la mejor película romántica de después de comer que os echéis a la cara.

Porque me promete que envejecerá a mi lado y que será el mejor papá para mis hijos, porque cada vez que abro un ojo después de mis crisis el sostiene mi mano, porque es el mejor enfermero, porque sabe cuando necesito un abrazo de los buenos me lo da y porque...es Ernesto, mi Ernesto.

No sé muy bien cómo acabaron las historias de amor de las parejas del principio del post pero sí estoy segura de que se quisieron, se quisieron muchísimo y no era nada el uno sin el otro.

También serían entre ellos diferentes como Ernesto y yo, porque mientras a mi me encanta escribir post lacrimógenos y cursis, él es más de hacer un jugadón en un partido de basket y hacerme una señal que sólo él y yo conocemos. Ya sabéis que los polos opuestos se atraen, no?? Y que para pelear, sea contra la mierda que sea, sí se hace en pareja...se gana seguro.

He de decir que este post también se lo dedico a todas las parejas que he visto en este tiempo en las consultas y en el hospital de día, a los otros "Ernestos" por mirar y acariciar a "sus pelonchis" como yo he comprobado y con eso, inspirar parte de este post. 

Y a ti...

¡Gracias gordi, gracias por ser el mejor compañero en esto que llaman vida y por hacer que esté tan orgullosa de ti por todo lo que consigues con tu esfuerzo diario!


lunes, 29 de junio de 2015

Cumplir sueños: Celebrar la REBODA

Cuando se sufre una enfermedad como la mía la gente puede imaginar y compadecerse de lo que estás pasando pero limitándose a lo que se conoce, que son las náuseas y vómitos que provoca la maldita quimioterapia o el dolor psicológico que supone la pérdida de pelo y la introducción en tu vida de la dichosa peluca o de pañuelos.

Desgraciadamente va más allá porque dejas de ser quien eras aunque luches contra ello y cada mañana te propongas sonreír sin parar por los tuyos y por ti.

Va más allá porque no se habla de los dolores musculares que en mi caso me provoca la ingesta diaria de multitud de medicamentos; tampoco suelo comentar (salvo a mis círculos más íntimos) lo que me duele el tener que tener mi vaso vigilado para no confundirme en cualquier reunión con amigos y asegurarme de no probar el alcohol; no hablo por vergüenza de que cada vez que me miro al espejo odio a la vida porque me haya tocado a mi o de que me acuesto dando gracias porque la gente me trate igual a pesar de que sea y seré el patito feo y el patito enfermo toda la vida; por no comentar que aunque vaya de durita...tengo miedo, mucho miedo y por eso no hago planes e intento no pensar en cosas que haría sí estuviera sana porque sólo me provoca tristeza.

Porque cuando tienes una enfermedad como la mía te sale la fuerza de donde no sabías que estaba y luchas cada día a pesar de que a ti misma y a tu almohada les aseguras que ya no puedes más.

Porque nadie suele hablar de los daños colaterales que puede traer consigo estar enfermo.

En mi caso el momento más triste y difícil se produjo cuando el pasado 4 de Octubre me dio una de mis crisis en plena boda de mi hermana y me la perdí. Buff, no puedo evitar que se me forme un nudo en la garganta incluso escribiendo sobre ello.

Cuando me desperté en el hospital y le pregunté la hora a Ernesto (para saber sí estábamos a tiempo de volver) me quise morir y creo que nunca he llorado con tanta pena.

Probablemente mucha gente pensará que soy simple porque la boda de mi hermana sea tan vital en mi vida y más en una situación como la mía pero me será difícil explicar la relación que me une a ella. Yo digo que somos "SÚPER HERMANAS" porque somos amigas, porque compartimos un montón de cosas, porque aunque a veces no nos aguantamos..."que nadie toque a mi hermana", porque según ella cuando a mi me duele algo ella también lo nota, y encima, va y se casa con Gorki al que adoro, que se ha convertido en un hermano para mi y es el único que consigue que coma cuando estoy ingresada en el hospital. Además llevaba casi un año (desde que Gorka se lo pidió) viviendo por y para planear ese día que sí me dejan, casi casi era también mío.

Cuando me vinieron a ver a urgencias aquel día sólo podía pedirles perdón por el susto en plena ceremonia en la que me dió una crisis, por arruinarles el día...y aunque me consolaba a mi misma con otras historias de situaciones parecidas que habían pasado en otras bodas o planteándome que sí hubiera estado embarazada y me hubiera puesto de parto también me lo hubiera perdido, sólo mi almohada, Ernesto y yo sabemos lo clavadito que tenía en el corazón que me hubiera dado una crisis justo aquel día.

Porque podía soportar, a pesar de lo coqueta que soy, que en las fotos parezca un tonelito porque entonces tomaba muchos corticoides y estaba muy hinchada; porque solucioné con unas extensiones que mi pelo estuviera corto; porque debido a mi enfermedad no iba a vivir la boda de mi hermana como siempre había soñado...pero creo que no me merecía una crisis. A pesar de ello y a pesar que desde entonces creo que he llorado cada día por ello, decidí emplear mis fuerzas en consolarme, en perdonarme y recelebrar la boda de Marta y Gorki como ellos se lo merecían, como nos lo merecíamos todos...con una REBODA.

Y de esta forma y gracias a la gente que me rodea, el sábado pasado después de planearlo durante meses convoqué engañados a los novios en una finca que unos amigos de mis padres tienen en Toledo (son para mi lo que yo llamo "casi tíos" porque no tienen tu sangre pero se comportan como sí lo fueran) y gracias a ellos y a su hija Rosa todo salió a pedir de boca y también gracias a la ayuda de Alfonso que nos lió a todos a participar en una gymkana.

Sin olvidarme de mi tio que ejerció de perfecto cámara; a mi primo Artur que no dudó en hacer un viaje exprés desde Sevilla; a mi tía que participó en todo y a mi prima que no me quitaba ojo; a la familia de Gorka que colaboraron en todo momento; a todos los amigos de mi hermana que son de envidiar porque lo mismo les ofreces una cervecita, un baño en la piscina o una gymkana que todo les parece bien y lo disfrutan como niños pequeños y estuvieron preocupados en todo momento porque todo saliera bien y yo estuviera bien; a Marc por captar con su cámara los mejores momentos; a Roy por currarse la infraestructura; a Irene y Silvia por tranquilizarme; a Lucas por portarse tan bien y a Zac porque la reboda fue su primer evento social. (A los que no nombro no os enfadéis por favor, os agradezco de corazón a todos que estuvierais y me hicierais tan feliz a mi y sobre todo a Marta y Gorka y que sepáis que fuisteis todos imprescindibles). E incluso he de marujearos que hubo quien me aseguró que lo había pasado mejor que en la boda.

Por supuesto mis padres como siempre han estado a mi lado discutiendo por mil cosas de la Reboda, no lo vamos a negar, y arrimando el hombro en todo lo que ellos podían.

Ah! Y sobre todo gracias a Ernesto que prestó el protagonismo a Marta y Gorka a pesar de que el sábado era su cumpleaños y por todo lo que me lleva aguantado todos estos meses. 

Han merecido la pena todas y cada una de las lágrimas y aunque no todo fue como yo tenía planeado en mi cabeza una vez más en mi vida he aprendido a adaptarme a las circunstancias, aceptar como vienen las cosas, darme una oportunidad y lo más importante...por fin me HE PERDONADO A MI MISMA.

¡Viva los novios!


domingo, 14 de junio de 2015

Shhhhhhh están en cualquier lado...

Desde que empezó todo descubrí la otra cara de mi gente, la parte heroica, y cada día me sorprendo todavía más.

Amigas que vienen desde fuera de tu ciudad a pasar apenas 24 horas contigo sólo para darte fuerza y energía, mensajes de esos que te empañan los ojos y no puedes ni leerlo dos veces, abrazos capaces de eliminar cualquier tumor de tu cuerpo, sonrisas con las que te sientes la más invencible de los superhéroes, conversaciones que te hacen olvidar el sentido del espacio y del tiempo...

Pero eso lo hace tu gente que te quiere, que conoce tu mal genio recién levantada, que te ha visto en tus mejores y los peores momentos, que te han visto sacarte un inocente moquillo...

Lo que te impacta es cuando descubres un héroe (o dos en mi caso) en una tarde tonta en el Madrid Río que sin conocerte de nada...te ayudan en uno de tus peores momentos.

Esta vez no es personal sanitario, esta vez no conocían mi blog, esta vez...simplemente me quisieron ayudar, y me salvaron de una de mis crisis.

Os cuento. El pasado domingo, luchando contra mi vagueria que me ata al sofá todos los días y queriendo solucionar mi fin de semana que a mi parecer necesitaba "un toque" le propuse a Ernesto coger las bici e ir a conocer Madrid Río (yo lo propuse entre risas y a él se le ocurrió responder afirmativamente). 

Me preparé, cogimos nuestra mochila cargada con todo lo que fuéramos a necesitar (agua, medicación, una toalla para tumbarnos...) y allá nos fuimos.

Yo estaba feliz, como un niño con zapatos nuevos y no podía parar de reírme porque Ernesto estaba sorprendido de lo bien que monto en bici.

Ya tumbados, empecé a hacerme mi particular "book" de fotos para así poder narrar mi gran aventura con pruebas.

El problema es que de nuevo una MALDITA crisis interrumpió mi tarde (no era el toquecito al que me refería).

Y aquí viene mi reconciliación con la suerte, con la bondad de la raza humana. 

Ernesto, agobiado porque esta vez estaba sólo, no le quedó otra opción que girarse y pedir ayuda a dos chavales que estaban cerca quienes no dudaron en ningún momento en prestarnos su ayuda, en taparme con una manta para que Ernesto pudiera ponerme el valium (el pobre de los nervios me puso dos aunque la crisis fue leve), me acariciaban la mano para que yo no me sintiera sola y me hablaban con cariño, y cuando ya la ambulancia me recogió y me llevó a mi hospital, acompañaron a Ernesto hasta el coche (que estaba a un buen paseo) y cuidaron de él por mi.

Y por sí fuera poco...consiguieron ponerse en contacto con Ernesto al día siguiente para interesarse por mi.

También tengo que decir que fue mucha la gente que se acercó para ofrecerse a ayudar, para mostrar interés...

Mis héroes desconocidos (ya conocidos y en breve espero que en persona) han sido Fernando y José Luis.

Un post no os devuelve el favor, pero es mi forma de daros las gracias de todo corazón.

¡Gracias chicos!


jueves, 28 de mayo de 2015

Que no te quede ningún sueño con el que soñar


Me he dado cuenta de algo que debo compartir con vosotros.
No sé cómo, ni cuando, ni por qué, pero este blog se ha convertido más en mi desahogo, en mi forma de expresar mis sentimientos y de contar cómo va todo a veces incluso independientemente de mi enfermedad, y eso, me gusta así que aún en arriesgo de decepcionar a mucha gente, creo que voy a seguir así.

El jueves pasado recibí un nuevo ciclo de quimioterapia. No hablo del tipo de medicación que recibo porque además de ser malísima con esos nombres tan complicados creo firmemente en que no existen tratamientos sino pacientes y que aunque algo pueda funcionarme a mi a las mil maravillas puede no aceptarlo igual el organismo de otra persona en mis misma situación por lo que tampoco me parece bien abrir un debate sobre todos los tipos de tratamientos que afortunadamente existen hoy en día para luchar contra el cáncer de mama mestastásico.

Llevaba unos días tristona por la última crisis, pero yo no sé que tiene el Gregorio Marañón que entro por la puerta...y sonrío. Y sí justo da la casualidad que veo a mi oncóloga y me da algunas de sus palabras mágicas y un achuchón...pues kriptonita para mis venas y yo...de subidón. Tanto tanto que a pesar de que me pusieron bastante medicación y salí a las 4 de la tarde (hora y excusa perfecta para irte a casa a dormir una buena siesta) tenía fuerza para irme con mi madre de compras y comprar ACEITUNAS (que estaba la niña con el antojo).

Y así, a pesar del cansancio que me da de vez en cuando (sobre todo levantarme que no conozco a nadie que le cueste más que a mi levantarme de la cama), que me duele mucho mucho la doblez del brazo (el reverso del codo) que debe ser de sacarme tanta sangre y que es el culpable de posturas indescriptibles a la hora de dormir, y de mis malos ratos (que los tengo oiga) sigo como puedo con mi día a día.

Cada noche hago mi resumen del día. Mi abuela leerá orgullosa que cada noche hago mi "examen de conciencia" y como supondréis hay de todo. Siempre doy las gracias por haber superado un día más pero los días más flojita el miedo me puede, y en cambio otros, son tantas las cosas que tengo que hacer, planear, organizar...que me duermo agotada por todo lo que tengo que hacer al día siguiente. Pero eso es lo mejor. 

Hay una frase que habréis escuchado que dice algo así como "que no te quede ningún sueño con el que soñar" o algo así y eso quiero que sea con lo que os quedéis hoy.

No sé que va a pasar mañana y me da pánico planear cosas con 15 días de antelación por sí pasa algo. Pero nadie me prohíbe planearlo y replanearlo en mi cabeza e ilusionarme, y sonreír...

Así que, ahora mismo me voy a dormir la siesta que tengo muchos sueños en los que soñar y muchas ganas de hacerlos realidad así que mientras pueda...que me quiten lo bailao, y así esta noche cuando haga mi resumen del día estaré tan cansada de todo lo que he hecho y de repasarlo que no me va a haber hueco para las angustias ni los miedos y...ese es un pasito más para ponerme buena, aunque sea poco a poco.